Mostrando entradas con la etiqueta el coleccionista de sonidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el coleccionista de sonidos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de noviembre de 2008

El Coleccionista de Sonidos II

Recomiendo leer "El Coleccionista de Sonidos" de entradas más antiguas.
Pensamiento del Coleccionista de Sonidos:
Las palabras fueron creadas para comunicarse, y muchas de ellas, más que nada los sustantivos, para nombrar cosas. Sus significados eran destinados a ser precisos. Mesa, debía ser el significante de una mesa. Del elemento mesa. Apuntaba entonces el idioma, a crear un lenguaje de significantes universales. Sin embargo, al momento de hablar de "mesa", cada hombre pensó en una mesa diferente.
Los sustantivos más apasionantes son los nombres. Un nombre, es una palabra saturada por así decirlo. No existe un significado preciso de un nombre. No existe el elemento Micaela o el objeto Juan al cual estas palabras puedan referirse en el mundo tangible. Pero, aún así, la palabra esta saturada de significados. No hay universalidad en un nombre. Al momento de definir un nombre, al momento de descifrar el significado de éste, surgen millones de definiciones. Incluso cuando nos referimos a una misma persona a la cual el nombre hace referencia, los significados varían según quién sea el que esta definiendo a la palabra, segñun juzgue a esa persona. El nombre de la persona, puede sugerirle diferentes significados según cómo sea su trato o relación con esa persona. Un nombre puede representar desde los más profundos sentimientos hasta un cargo administrativo de una empresa, pasando por insultos o expresiones de mal augurio (Pienso en un presidente rosarino y toco madera). Así también, muchas veces el valor significativo de un nombre varía al momento de ser pronunciado o escrito. Aún así, siendo los nombres palabras tan complejas, son de las que más se usan. No solo hoy, pero desde siempre.
Podríamos definir los nombres, como palabras, de la siguiente forma: son palabras vacías, que se van llenando poco a poco. Son sacos sin fondo. ¿Qué significado habría de tener la palabra Santiago, sino hasta el día que alguien nombró al nieto de uno de esa manera? Santiago pasaría a ser una de las palabras más llenas de significados en el vocabulario de esa persona, mientras que sigue siendo una palabra vacía para muchos otros.
Mi palabra más cargada es, efectivamente, un nombre: María. Un nombre bastante común y uno de los más abusados en la humanidad. La palabra María, por sí sola, es una de las palabras que más variantes tiene. En mi búsqueda infinita de palabras y sonidos, "María" es una de las que más veces he oído y visto. Sin embargo, no hay "María" como mi "María". Tengo un cajón lleno de "María": en diferentes idiomas y con diferentes valores. Es usada tanto en hombres como en mujeres y, por supuesto, para referirse a la Virgen. Pero aún así, mi "María" sigue siendo la más cargada. La llevo apartada del resto, colgada en mis cuellos, es tan liviana que su peso me acaricia. Mi "María" esta tan cargada de significados, tan llena de definiciones, tan abarrotada de sentimientos, que no hay definición que la abarque. Basta con pronunciarla, y quien la pronuncie sentirá el peso enorme de su existencia, y cual es la diferencia de pronunciar cualquier "María" en comparación a pronunciar mi "María".
A pesar de todo su peso, a mi "María" aún la siento incompleta. Su origen nació del mero cruce de su significado hecho humanidad, hecho mujer, hace ya muchos tiempos atrás, y escuchar presentarse ante sus iguales, insignificantes a mis ojos cuando ella los atraía. Dominado por el mutismo que me rige a no ser por las palabras que reciclo, la vi alejarse mientras yo tomaba la palabra "María", que quedó flotando en el aire, brillante y cargada de significados.
Aún me falta por encontrarle muchísimos significados a mi "María". Por eso aún la busco a ella. Porque sé que ella me ayudará a descifrar el significado divino de su nombre... "María"
Los saluda cordialmente,
El Coleccionista de Sonidos.
Señoras y señores, he allí nuevamente Adrián, El Coleccionista de Sonidos.
Es un artista. Pronunciar es su arte.
Ahora me voy. El coleccionista es un personaje singular.Volverán a oir de él.
Saludos.
AereO y VagabundO.

viernes, 26 de septiembre de 2008

"El Coleccionista de Sonidos"

Muy buenas noches, tardes o mañana, según lo que le sea más adecuado a su situación. En fin, hoy tengo el placer de presentarles a un amigo mio que tuve el placer de conocerlo el sábado 20 de Octubre del 2008, en el Auditorio Municipal. Si bien es un personaje surgido de mi imaginación y que expresé a través de mi imagen, he llegado a encariñarme mucho con este personaje. El problema es que realmente no se cómo presentarlo.
Se hace llamar Adrián, pero realmente no tiene nombre. Por lo general, se presenta como "el coleccionista de sonidos", ya que justamente se dedica a eso. Tampoco tiene cuerpo. Anda de cuerpo en cuerpo, tomando posesión de aquel cuerpo que le sea accesible. Aparece generalmente cuando alguien se queda sin palabras, con su silencio perfecto y que ningún sonido se le anima a irrumpir. Yo, he tenido la suerte de ver su aspecto físico, que ya no es físico. Un hombre viejo de barbas dormidas, desvelado por la búsqueda de María, y que arrastra un cajón pesado a sus espaldas, donde reposan en silencio sus sonidos, esperando a ser utilizados.
Sus sonidos predilectos, son las palabras, en especial los nombres. En una de esas palabras, en un nombre, entran infinitos significados, que cambian según quién los nombre. Cuando él nombra "María" es un significado único, que solo él entiende.
Él, alguna vez fue hombre. Alguna vez nació y en algún momento murió, pero lo más importante es que vivió. Jamás habló. Jamás emitió un sonido. No es que no haya tenido nada que decir, simplemente no tenía palabras, no tenía sonidos. Aplaudía silencios y pronunciaba tantos sonidos como el mutismo lo hace. Sin embargo, él, en sus silenciosas reflexiones, logró ver las palabras. Logró ver la forma física de las palabras. Veía como éstas saltaban de las bocas de sus dueños. Veía como las palabras de amor flotaban, enormes, y luego caían con una fuerza increíble. Como el odio tomaba forma áspera y cortaba el aire a una velocidad asombrosa. Cómo las mentiras caían a penas eran pronunciadas. Cómo incluso el silencio, un silencio muy diferente al suyo, un silencio intencionado, un silencio pronunciado, tomaba forma física. Él, se vio a sí mismo reciclando esos sonidos. Levantándolos el piso, sacudiéndoles el polvo y el olvido, llevarlos a su boca, y pronunciarlos tal cual habían sido pronunciados. No era su voz. No eran sus palabras. No eran sus sonidos.
Divaga de cuerpo en cuerpo, sin comer, sin dormir. Divaga buscando. Sólo una mujer ha penetrado el silencio del coleccionista de sonidos, ese silencio único y tan profundo que deja sordo a quien lo escucha. María. Su rostro, escondido entre las grietas del tiempo, se ilumina cuando su mutismo es irrumpido por el nombre de esa mujer. María. Lleva el nombre de su mujer, que no es suya, colgado en sus hombros, en cadena de oro, exactamente el nombre de ella, de María, pronunciada por ella misma, la palabra exacta que hace referencia a ella, y que lo llena de sensaciones al coleccionista. He probado pronunciarlo yo mismo, pero el coleccionista, frustrado, me alentó a que desistiera, ya que él solo contiene la palabra justa. El nombre pronunciado por ella. María, como he de llamarla yo desde entonces por mi incapacidad, es la única persona que ha hecho que el coleccionista tenga palabras. Por alguna razón, luego de conocerla, el coleccionista pudo generar sus únicas palabras, que lleva consigo en su bolsillo, por miedo de perderlas entre los otros sonidos en su cajón. Sus palabras son:
"Estoy enamorado. Estas son mis únicas palabras. El resto, las reciclo en realidad. Pero estoy enamorado. La estoy buscando. A ella, la estoy buscando. Se llama..."
Y a continuación, toma esa palabra colgada en su cuello, y con la delicadeza más delicada, la posa en su boca, y con cuidado pronuncia el nombre. El nombre más hermoso. La pronunciación perfecta. He escuchado muchas veces ese nombre, pero nunca con una totalidad de sentimiento y significado como lo hace el coleccionista. Es un artista. Pronunciar es su arte.

Ahora me voy. El coleccionista es un personaje singular.
Volverán a oir de él.

Saludos